Is Labor going to roll over for big tech – or will it protect the rights of everyday Australians? | Holly Rankin
El gobierno de Albanese en Australia está considerando una propuesta que podría alterar significativamente los derechos de autor en el país. Según documentos filtrados, se está evaluando un modelo de «opt-out» que permitiría a las empresas de inteligencia artificial entrenar sus modelos utilizando contenido disponible en internet sin necesidad de pedir permiso previo a los autores. Esto incluiría fotos familiares, sitios web de pequeñas empresas y cualquier otro contenido compartido en línea, a menos que los individuos elijan explícitamente excluirse.
Actualmente, la ley australiana requiere que las empresas soliciten permiso antes de usar contenido ajeno. Sin embargo, la nueva propuesta cambiaría esta dinámica, poniendo la carga en los individuos para proteger su propio contenido. Este cambio legal serviría principalmente a los intereses de las empresas de inteligencia artificial, que ya han utilizado miles de millones de piezas de contenido a nivel global para entrenar sus modelos, lo que ha generado más de 200 casos legales en todo el mundo, donde escritores, artistas y editoriales buscan demostrar la ilegalidad de estas prácticas.
Un ejemplo reciente es el de Reino Unido, donde figuras como Elton John y Paul McCartney lideraron una campaña nacional que resultó en la decisión del gobierno de mantener firmes las leyes de derechos de autor frente a presiones similares de las empresas de IA. La pregunta que surge es si Australia seguirá un camino similar o cederá ante las demandas de las gigantes tecnológicas.
El debate no solo afecta a los artistas, sino a todos los ciudadanos que desean mantener el control sobre cómo se utiliza su contenido. Los líderes de empresas de IA como Sam Altman y Elon Musk han pedido regulación global para su tecnología, y la ley de derechos de autor es una pieza clave de esa regulación. Si las empresas más poderosas del mundo no pueden licenciar adecuadamente el contenido que utilizan, se debe cuestionar seriamente su competencia técnica y civil.
La propuesta del gobierno de Albanese plantea una cuestión de seguridad nacional, ya que dar acceso a las empresas de IA a todo el contenido compartido por los australianos sin su consentimiento podría tener implicaciones graves. Es crucial que el gobierno consulte a la población australiana: ¿quieren permitir que las empresas de IA entrenen sus modelos con su contenido sin permiso, o prefieren que el gobierno lidere a nivel global y exija que estas empresas operen legalmente con el consentimiento de las personas?