La Revolución Inefable: ¿Quién Controlará el Futuro de la Inteligencia Artificial?

Inefable

En marzo de 2016, una máquina logró lo impensable: derrotó al campeón mundial de Go, uno de los juegos de tablero más complejos. Este hito no se alcanzó memorizando partidas de grandes maestros, sino a través de un aprendizaje autónomo, jugando millones de veces contra sí misma. Detrás de este logro estuvo David Silver, investigador de Google DeepMind.

En abril de 2025, Silver publicó un ensayo titulado «Welcome to the Era of Experience», donde argumenta que los modelos de lenguaje actuales (como ChatGPT, Gemini y Claude), basados en el conocimiento humano acumulado, están llegando a su límite. Las fuentes de datos de calidad se están agotando, y los sistemas solo recogen anécdotas y opiniones subjetivas cada vez menos valiosas.

La solución, según Silver, es que la nueva inteligencia artificial aprenda interactuando con modelos virtuales del mundo, mejorando continuamente mediante prueba y error, sin depender del conocimiento humano. Esta idea se asemeja a la máquina que aprendió a jugar al Go.

En enero de 2026, Silver dejó DeepMind para fundar Ineffable Intelligence en Londres. La startup ha cerrado la mayor ronda semilla de la historia de Europa, recaudando 1.100 millones de dólares con la participación de Sequoia, Nvidia, Lightspeed, Google y el Fondo Soberano de IA del Reino Unido. Su objetivo: desarrollar una superinteligencia capaz de descubrir conocimiento sin depender de lo que los humanos ya saben.

Un superlearner autónomo podría revolucionar la productividad, desplazando no solo trabajos manuales, sino también el de ingenieros, médicos, abogados y otros profesionales. En la vida cotidiana, una superinteligencia podría curar enfermedades, fabricar materiales inimaginables y diseñar políticas de vivienda más eficientes.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué es lo óptimo? Toda optimización requiere una función objetivo, un criterio que defina qué resultado es mejor que otro. Estos son dilemas éticos e ideológicos que necesitan respuestas humanas basadas en nuestros valores. La humanidad podría desaparecer en el momento en que la super-IA decida cuáles son esos valores.

El verdadero peligro no es un escenario apocalíptico, sino que una corporación o gobierno fije la función objetivo de la IA sin debate público ni legitimidad democrática, disfrazando el beneficio privado de unos pocos como un bien universal.

David Silver busca construir una inteligencia inefable, algo que trasciende el lenguaje humano. Este es quizás el mayor reto: una inteligencia que supera lo que podemos enseñarle necesita que le digamos qué queremos ser y hacia dónde queremos ir. Porque, tenga o no conciencia, el algoritmo no puede saber lo que de verdad queremos si no se lo decimos nosotros.

Fuente: https://valenciaplaza.com/revistaplaza/inefable

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