The datacenter backlash is bringing the entire political spectrum together – against big tech billionaires
En un fenómeno sin precedentes, el descontento hacia los centros de datos está uniendo a ciudadanos de todo el espectro político en Estados Unidos. Este movimiento, que comenzó como una serie de protestas locales, ha evolucionado hasta convertirse en una ola nacional de resistencia contra los gigantes tecnológicos y sus proyectos de infraestructura masiva. Bryce Gustafson, organizador principal de la Coalición de Acción Ciudadana en Indiana, ha sido testigo de esta inusual unidad. «Hablé con 50 personas y nadie quería ese centro de datos en su comunidad», comentó Gustafson sobre un proyecto de Google en Monrovia, Indiana. Este rechazo se ha repetido en diversas regiones del estado, uniendo a comunidades rurales, suburbios y barrios históricamente afroamericanos en una causa común.
A nivel nacional, la oposición a los centros de datos ha ganado fuerza, con más de 500 condados y municipios aprobando prohibiciones o moratorias. Incluso figuras políticas de alto perfil, como el senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, han llamado a una moratoria nacional. En Ohio, el demócrata populista Sherrod Brown ha centrado su campaña en criticar el apoyo del senador republicano Jon Husted a los centros de datos, lo que ha generado advertencias dentro de su propio partido.
Este movimiento no solo desafía a los magnates tecnológicos, sino que también representa una oportunidad para reconfigurar la política estadounidense, desviando la ira partidista hacia los verdaderos responsables de muchos problemas compartidos: los oligarcas corporativos. Según los politólogos Jennifer McCoy y Murat Somer, esta «repolarización transformadora» podría ser clave para superar la polarización tóxica que ha dividido al país durante tanto tiempo.