Escribir los trabajos de los universitarios occidentales era un trabajo muy bien pagado en Kenia. Entonces llegó ChatGPT
Durante años, Kenia se destacó como una potencia en la redacción de trabajos universitarios para estudiantes occidentales. Este negocio, que comenzó a florecer en la década de 2010, ofrecía a muchos kenianos una oportunidad de ingresos significativa. Personas como Teresios Bundi encontraron en este mercado una fuente de ingresos tan lucrativa que algunos, como Bundi, decidieron abandonar sus carreras para dedicarse a tiempo completo a esta actividad.
Bundi, quien comenzó escribiendo trabajos por 7 dólares, llegó a crear su propia empresa, empleando a otros estudiantes y cobrando entre 40 y 70 dólares por trabajo. En su apogeo, se estima que alrededor de 40,000 kenianos vivían de esta práctica, disfrutando de un estilo de vida que incluía coches nuevos y smartphones de última generación.
Sin embargo, la llegada de la inteligencia artificial, en particular de ChatGPT en 2022, cambió radicalmente el panorama. La IA ofrecía a los estudiantes una alternativa más económica y rápida para la redacción de sus trabajos, lo que llevó a un declive abrupto de este negocio en Kenia. Bundi, sorprendido por la capacidad de la IA, admite que nunca imaginó que una máquina pudiera reemplazar su trabajo.
La IA no solo afectó a la redacción de trabajos académicos. Otros empleos online, como la transcripción de reuniones y la moderación de contenidos, también han sido impactados. Herramientas de IA han mejorado tanto que, según Scale AI, el porcentaje de tareas freelance completadas por IA ha aumentado del 2.5% al 16% en menos de un año.
A pesar de estos cambios, todavía hay un rol que resiste: el de los humanizadores de textos. Estos profesionales editan los textos generados por IA para evitar que sean detectados por software antiplagio, asegurando que los trabajos mantengan un toque humano.