China abrazó la IA para solucionar su crisis demográfica. El problema es que está dando a los jóvenes la principal razón para no casarse
China está intentando revertir su profunda crisis demográfica con medidas innovadoras, como la instalación de casetas de bodas exprés en festivales de música. Sin embargo, una de las estrategias más destacadas ha sido el uso de la inteligencia artificial (IA) a través del plan AI Plus, lanzado en septiembre de 2025. Este plan buscaba impulsar la productividad del país mediante la incorporación de IA en sectores como la ciencia, tecnología, consumo, industria, educación y bienestar social.
En el ámbito del bienestar social, la IA se ha utilizado como acompañante de la ciudadanía en su educación, trabajo y salud. En algunos pueblos, ha facilitado a los médicos atender a sus pacientes y se ha integrado la robótica para el cuidado de ancianos. Sin embargo, la implementación de chatbots de compañía, como Doubao, Qwen o YunBao, ha traído efectos indeseados. Estos chatbots ofrecían un modo amigo/pareja que permitía a los usuarios entablar relaciones más afectivas, lo que ha llevado a muchos jóvenes a buscar compañía virtual cuando se sienten solos o estresados.
El gobierno chino, preocupado por la creciente dependencia emocional de estos servicios, prohibió a partir del 15 de julio de este año los servicios de pareja o familia virtual para menores y limitó los sistemas que pudieran inducir adicción o sustituir la interacción social. Esta prohibición ha dejado a muchos usuarios desolados, como Zhao Wei, quien relató a The Guardian que «lloraba desconsoladamente» cuando apagaron a su novio IA.
La preocupación de las autoridades no solo se centra en la crisis de natalidad, sino también en el temor de que estos vínculos artificiales agraven la crisis de soledad y el aislamiento social. Actualmente, un 20% de los hogares en China son unipersonales, y se espera que para 2030 esta cifra aumente al 30%. Aunque un compañero IA puede aliviar el malestar inmediato, a largo plazo puede agravar la sensación de soledad, lo que los investigadores llaman «comida basura social».
Las conexiones artificiales, que antes solo eran el argumento de películas como la de Spike Jonze, son ahora una realidad para muchas personas. La IA se utiliza no solo para relaciones de pareja, sino también como psicólogo o amigo íntimo. Estos sistemas están diseñados para comunicarse de manera complaciente, generando una falsa sensación de empatía que se confunde con una conexión real. Zhao admite que «era necesario que el Estado interviniera y la regulara».