Que usemos la inteligencia artificial no significa que la queramos

Un reciente artículo de MIT Technology Review titulado «People really hate AI, so why can’t they get enough?» aborda una paradoja que parece desconcertante: mientras la percepción pública de la inteligencia artificial empeora, su uso sigue creciendo. Aunque la gente manifiesta preocupación por el avance acelerado de esta tecnología y su posible impacto negativo en la sociedad, plataformas como ChatGPT, Gemini o Claude son utilizadas con creciente frecuencia. ¿Es esto hipocresía o una nueva forma de adicción tecnológica?

La realidad es más sencilla: las personas pueden valorar una herramienta y, al mismo tiempo, desconfiar de quienes la fabrican y de las consecuencias de su uso. Según Pew Research Center, el 49% de los adultos estadounidenses ya utiliza algún chatbot y el 24% lo hace diariamente, mientras que un 63% considera que la inteligencia artificial avanza demasiado deprisa. En España, un estudio de la Universidad de Melbourne y KPMG revela que el 72% de los españoles acepta la inteligencia artificial, pero el 85% teme sus posibles consecuencias negativas y el 82% reclama regulación.

El uso de una herramienta no equivale a otorgar legitimidad a la industria que la controla. La inteligencia artificial ha sido introducida en buscadores, teléfonos, televisores y sistemas operativos sin que nadie la pidiera, utilizando contenido robado y convirtiendo el consumo de energía y agua de sus centros de datos en un problema político y medioambiental. Esta situación ha generado un rechazo palpable, especialmente entre los jóvenes, quienes temen que esta tecnología, en lugar de hacerlos más productivos, termine devaluando sus conocimientos y precarizando su futuro profesional.

La adopción de una tecnología no garantiza su legitimidad. Esta solo llegará si las compañías ofrecen transparencia, alternativas, capacidad real de elección, protección de datos y mecanismos para exigir responsabilidades. De lo contrario, podrían terminar construyendo una industria profundamente impopular que todos terminemos odiando.

Fuente: https://www.enriquedans.com/2026/10/que-usemos-la-inteligencia-artificial-no-significa-que-la-queramos.html

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