Centros de datos: ¿una bomba de tiempo para el clima y la economía?

Datacentres are a ticking timebomb. We must make sure AI’s benefits outweigh the costs | Nicki Hutley

Los centros de datos están en el centro de un debate global sobre sus beneficios y costos, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial (IA) y la crisis climática son dos de las mayores amenazas existenciales de nuestro tiempo. Nicki Hutley, en su artículo para The Guardian, destaca que estos centros consumen enormes cantidades de energía y agua, y emiten calor, lo que plantea serias preguntas sobre quién realmente se beneficia de esta inversión masiva.

Con más de 10,000 centros de datos activos en el mundo, y un crecimiento proyectado de 3.5 veces a un costo estimado de 7 billones de dólares, el impacto económico, ambiental y social de este auge es profundo. A pesar de esto, los gobiernos parecen adoptar un enfoque laissez-faire, posiblemente por miedo a perderse los beneficios prometidos o a desagradar a los magnates tecnológicos.

Los defensores de los centros de datos los consideran «infraestructura», aunque no encajan en las categorías tradicionales de infraestructura «dura» o «blanda». La cuestión es si los beneficios de estos centros superan sus costos, una evaluación que debería ser obligatoria como en cualquier otro proyecto de infraestructura.

Es innegable que la IA puede aportar grandes beneficios a la humanidad, desde aliviar la congestión en Shanghái hasta mejorar la precisión en diagnósticos médicos y optimizar redes energéticas para evitar apagones. Sin embargo, estos beneficios deben ser sopesados con los costos, que incluyen el riesgo de ciberseguridad acelerado por la IA, como advierte la Autoridad Australiana de Regulación Prudencial.

En Australia, se espera que el consumo de energía y agua de los centros de datos se triplique para 2030, lo que podría ralentizar la transición a energías renovables y aumentar los costos energéticos para los consumidores. Además, el calor residual de estos centros es problemático, especialmente en regiones cálidas.

Mientras que el auge de los centros de datos ha impulsado la inversión empresarial, la mayoría del equipo debe ser importado, lo que limita su impacto económico directo. Además, estos centros generan menos empleos que otros sectores como la manufactura.

En resumen, aunque los centros de datos facilitan el avance de la IA, es crucial realizar un análisis exhaustivo de costo-beneficio que incluya el impacto colectivo de sus emisiones. Australia enfrenta un dilema: continuar como «tomador de tecnología» o convertirse en un líder en adopción y exportación de tecnología de IA, un camino que, aunque más beneficioso, también es más desafiante.

 

Fuente: https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/jul/09/ai-artificial-intelligence-benefits-costs-datacentres-energy-water-environment

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