Prueba de semáforos con inteligencia artificial: un desafío para la prioridad en las vías públicas

New trial of AI-powered traffic lights will be a test for who gets priority on public roads

Este año, el consejo de Queensland llevará a cabo la primera prueba en Australia de un sistema de semáforos impulsado por inteligencia artificial (IA). La tecnología será probada por la Ciudad de Moreton Bay en la intersección de dos carreteras suburbanas en Petrie, al norte de Brisbane.

La implementación de estos semáforos plantea cuestiones importantes sobre equidad, seguridad y quién tiene prioridad en las vías públicas. Si la prueba resulta exitosa, sistemas similares podrían ser utilizados en otras ciudades australianas.

En cada intersección, coches, autobuses, ciclistas y peatones compiten por el tiempo. Un semáforo convencional funciona como un temporizador con ajustes limitados, lo que a menudo deja carreteras vacías en verde mientras largas filas esperan en rojo. En contraste, un semáforo con IA actúa como un árbitro que observa la intersección y ajusta el tiempo de manera dinámica.

Estos sistemas pueden ofrecer beneficios reales. Por ejemplo, en Estados Unidos, el piloto de Pittsburgh redujo el tiempo de viaje en un 25%, la espera en un 40% y las emisiones estimadas en más del 20%.

Sin embargo, el desafío no solo radica en el uso de datos y tecnología de IA, sino en decidir de quién es el tiempo que más importa. Imaginemos una intersección escolar a las 8:30 am: coches alineados, un autobús lleno de niños esperando, estudiantes cruzando y un ciclista aguardando. La IA podría ayudar a reducir el tiempo de espera, pero aún debe decidir quién tiene prioridad.

Estas decisiones no son solo cuestiones de tráfico, sino de diseño urbano, mostrando el tipo de ciudad que queremos construir. Los semáforos no solo gestionan el tráfico, también moldean el comportamiento, recompensando ciertas formas de movilidad y haciendo que otras esperen.

La ciberseguridad es otro desafío. Los semáforos conectados pueden ser objetivos de hackers, quienes podrían alterar los tiempos de señalización, crear embotellamientos o hacer que dos direcciones se muevan en momentos inseguros, causando confusiones y accidentes.

Para que los semáforos con IA sean efectivos, las ciudades no deben comenzar con la tecnología como si fuera mágica, sino decidir primero sus objetivos públicos. Cerca de una escuela, la seguridad puede ser más importante que la velocidad; en una ruta de autobús concurrida, el transporte público puede necesitar prioridad; en una zona comercial, los peatones pueden requerir más tiempo.

Los consejos deben explicar estas decisiones al público, informando sobre qué datos se recopilan, cómo se prueba el sistema y quién es responsable si algo sale mal. Para reducir los riesgos de ciberseguridad, los sistemas deben ser probados y monitoreados regularmente, y contar con un modo de respaldo seguro que retorne a un tiempo fijo si la IA falla o es atacada. Operadores humanos deben poder tomar el control en caso de emergencia.

El mejor semáforo con IA no es el que solo mueve coches más rápido, sino el que actúa como un árbitro justo, con buenos datos, reglas claras y un humano listo para intervenir.

Fuente: https://theconversation.com/new-trial-of-ai-powered-traffic-lights-will-be-a-test-for-who-gets-priority-on-public-roads-287193

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