Cuando la IA se equivoca, nosotros seguimos confiando: un estudio revela que ya no sabemos decir "no lo sé"
Un reciente estudio realizado por investigadores de las universidades de París, Roma y Milán ha revelado un preocupante fenómeno: la creciente dependencia de la inteligencia artificial (IA) podría estar erosionando nuestra capacidad para reconocer los límites de nuestro propio conocimiento. Según la investigación, al tener acceso a una IA, las personas tienden a dejar de admitir que no saben algo, incluso cuando la IA proporciona respuestas incorrectas.
El estudio, que reunió a 3.100 participantes, mostró que en un grupo sin acceso a asistentes de IA, el 44% de los participantes admitió no saber la respuesta a preguntas difíciles. Sin embargo, en el grupo que podía consultar a la IA, este porcentaje se desplomó al 3%. Además, la proporción de respuestas correctas cayó del 27% al 9%, lo que indica que las personas respondieron más preguntas pero acertaron menos.
Lo más inquietante es que, a pesar de equivocarse más, los participantes se sintieron más seguros de sus respuestas. La confianza en sus respuestas aumentó del 30% al 76%, casi el doble. Este fenómeno, denominado «suspensión del juicio» por los autores del estudio, es la capacidad de frenar antes de responder cuando no se tiene certeza.
El experimento incluyó preguntas casi imposibles de acertar para una IA, como detalles específicos de películas, para aislar el efecto de la IA. A pesar de que los participantes podían dejar las preguntas en blanco o admitir que no sabían la respuesta, la mayoría optó por confiar en la IA.
Incluso cuando se introdujeron incentivos económicos para responder correctamente, el problema persistió. La disposición a admitir desconocimiento solo aumentó del 3% al 8%, y los aciertos pasaron del 9% al 16%. Esto sugiere que la confianza en la IA es prácticamente independiente de los incentivos económicos.
El coautor del estudio, Valerio Capraro, expresó su preocupación por el efecto de este fenómeno en los niños, quienes podrían no desarrollar nunca la capacidad básica de cuestionar una respuesta. Según Capraro, los adultos ya cuentan con un pensamiento crítico formado antes de la llegada masiva de estas herramientas, pero los niños que crecen usando la IA desde el principio corren el riesgo de no desarrollarlo.
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