Amparo Alonso: "Las capacidades actuales de la inteligencia artificial eran los grandes sueños de sus inicios"
Amparo Alonso Betanzos, catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidade da Coruña (UDC), ha sido galardonada con el Premio Nacional de Informática José García Santesmases por sus destacadas contribuciones al desarrollo de la inteligencia artificial en España. Alonso, quien dirige el grupo de investigación LIDIA en el Centro de Investigación en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CITIC), ha trabajado en áreas como el aprendizaje automático, la inteligencia artificial sostenible y la ciencia de datos.
En una reciente entrevista, Alonso expresó su honor por recibir un premio que lleva el nombre de un pionero de la informática en España. Destacó que este reconocimiento también es un mérito compartido con su grupo de investigación y con el CITIC, donde se llevan a cabo importantes investigaciones en inteligencia artificial.
Alonso comenzó su interés por la informática justo al terminar su carrera en la Facultad de Físicas de la Universidad de Santiago, donde se unió a un grupo que trabajaba en informática biomédica. Desde entonces, ha sido testigo de la evolución del campo, especialmente en la presencia de mujeres en este ámbito. Aunque las mujeres siguen siendo minoría en inteligencia artificial, Alonso señala que en titulaciones como Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia e Ingeniería de Datos, el porcentaje de mujeres supera ya el 30 %, lo cual es un avance positivo.
La inteligencia artificial, que oficialmente nació en 1956, ha pasado por diversas etapas de desarrollo. En los años ochenta, Alonso vivió una de las «primaveras» de la IA gracias a los sistemas expertos. Sin embargo, admite que muchas de las capacidades actuales de la inteligencia artificial eran los grandes sueños de sus inicios. La digitalización y la evolución del hardware han sido claves para la explosión tecnológica actual.
En cuanto a la regulación de la inteligencia artificial, Alonso menciona que Europa está avanzando lentamente pero de manera significativa hacia una IA al servicio de las personas y respetuosa con los derechos fundamentales. A pesar de que la regulación suele ir por detrás de la tecnología, considera fundamental su existencia para abordar los riesgos asociados a la IA, como la privacidad, los sesgos, la sostenibilidad y la robustez de los modelos.
Finalmente, Alonso subraya que la inteligencia artificial podría ayudar a protegernos de sus propios riesgos, aunque reconoce que aún queda mucho trabajo por hacer en términos de regulación y desarrollo de tecnología que permita detectar sesgos, proteger la privacidad y reforzar la seguridad de los sistemas.
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