Andreas Prins, experto en soberanía digital: "El sentimiento es uniforme: ya no confiamos en los hiperescaladores de EEUU"
Hace varias semanas, Estados Unidos ordenó a Anthropic suspender el acceso a Fable 5, un evento que puso de manifiesto la dependencia tecnológica europea y la necesidad de avanzar hacia la soberanía digital. Andreas Prins, director global de Soluciones Soberanas de SUSE y experto en soberanía digital, comenta que este episodio ha sido un punto de inflexión: «El movimiento más interesante que surgió de esto es la toma de conciencia por parte de las empresas».
Prins explica que las conversaciones con las empresas han cambiado radicalmente. Los directivos, que antes se apresuraban a implementar tecnologías de proveedores globales como OpenAI, ahora buscan modelos que puedan controlar y ejecutar en sus propias instalaciones, utilizando software de código abierto que puedan auditar.
A pesar de que la suspensión temporal de estos modelos no causó estragos en las empresas europeas debido a su reciente implementación, Prins advierte que el impacto podría haber sido mayor si hubiera ocurrido meses después, cuando los modelos estuvieran integrados en procesos críticos. «Este evento funcionó más como una señal de alerta temprana que una crisis en tiempo real», señala Prins.
La confianza en los proveedores estadounidenses se ha visto erosionada, especialmente tras incidentes como la obsesión de Trump por Groenlandia, que deterioró las relaciones entre Estados Unidos y Europa. Prins afirma: «Es una cuestión de confianza y, si evalúo la soberanía digital en Europa, el sentimiento es bastante uniforme: ya no confiamos en los proveedores ni en los hiperescaladores de EEUU».
La soberanía digital es también una cuestión de resiliencia. Prins menciona el caso de una empresa de Países Bajos que, tras un análisis de riesgo, decidió que el riesgo de inundación en su centro de datos era menor que el riesgo de depender de un hiperescalador estadounidense.
Europa está dando sus primeros pasos hacia la independencia tecnológica con iniciativas como el Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica y la Cloud and AI Development Act. Sin embargo, Prins admite que «será difícil» lograr una respuesta conjunta de los 27 países de la UE debido a sus diferentes intereses y herramientas.
Prins destaca que países como Noruega y Finlandia están avanzando en la soberanía aplicada a la industria de la defensa, mientras que en Alemania y España se están transformando infraestructuras a gran escala. En España, menciona proyectos como Penpot y la alianza de SUSE con OpenChip.
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