China está transformando el vídeo generado por inteligencia artificial (IA) de un simple experimento a una industria floreciente. Un ejemplo de esta transformación es la serie Beyond Wukong, que se estrenó en horario de máxima audiencia y está completamente hecha con IA. Este fenómeno no es aislado, sino parte de una estrategia nacional para convertir el vídeo generado por IA en un sector estratégico.
El impulso estatal es clave en este desarrollo. Según Reuters, ciudades como Shanghái, Pekín y Hainan han comenzado a ofrecer incentivos para atraer a emprendedores del sector, incluyendo exenciones de alquiler y ayudas para el alojamiento de trabajadores. Además, los costes de producción han disminuido drásticamente. La emisora estatal CCTV informa que el coste por minuto de producción con IA ha caído de 5,000 yuanes a solo unos cientos.
Esta reducción de costes ha permitido que el número de creadores y estudios crezca exponencialmente, con 221,900 programas de IA lanzados solo en la primera mitad de 2026 en Douyin, el equivalente chino a TikTok. Sin embargo, el marco regulatorio aún está en desarrollo. Aunque China exige etiquetar el contenido generado con IA, no hay reglas claras sobre los derechos de autor, lo que podría llevar a conflictos por uso de imagen y plagio.
En Occidente, el uso de IA en el cine ha generado tensiones. Durante la huelga de guionistas de 2023, una de las principales demandas fue limitar el uso de IA en la escritura de guiones. Mientras tanto, en China, la directora Cao Yiwen ve en esta tecnología una oportunidad para liderar una tercera revolución industrial, con películas como Sanxingdui: Future Memories ya recibiendo licencias de exhibición pública.