En una reciente declaración, Brad Smith, presidente de Microsoft, ha lanzado una advertencia contundente sobre el estado actual de la regulación de la inteligencia artificial (IA). Según Smith, «ahora mismo, tu lavadora está sujeta a más normas de seguridad que la IA». Esta afirmación subraya la creciente preocupación por la falta de controles adecuados en una tecnología que avanza vertiginosamente.
Smith, quien representa a una de las empresas más influyentes en el ámbito de la IA, ha señalado que incluso un cartón de leche en el supermercado está sometido a más protocolos de seguridad que los sistemas de IA más avanzados. Esta comparación busca destacar la urgencia de establecer normas globales, especialmente cuando la Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump, ha mostrado preferencia por que la industria se autorregule.
En una entrevista con el podcast Big Boss Interview de la BBC, Smith describió la IA como «una herramienta y un arma» que está evolucionando «más rápido que la velocidad de la seguridad». En este contexto, ha propuesto tres medidas clave para mejorar la seguridad de la IA: un freno de emergencia para sistemas descontrolados, informes de incidentes obligatorios y una aprobación independiente antes del lanzamiento de nuevos modelos.
Smith también ha destacado al Reino Unido como un líder potencial en la creación de normas globales, gracias a su Instituto de Seguridad de la IA (AISI). Sin embargo, la Casa Blanca ha pedido a empresas como Anthropic y OpenAI que no compartan sus modelos más recientes con evaluadores británicos, lo que añade tensión al debate sobre quién debería liderar la regulación de la IA.
En una reciente reunión en la Casa Blanca, varias empresas tecnológicas firmaron un documento «moralmente vinculante» para trabajar con auditores independientes, pero Microsoft no fue parte de este acuerdo. Smith ha expresado su apoyo a la iniciativa, pero insiste en que la autorregulación no es suficiente. «Las buenas empresas harán lo que se les pide», afirmó, «pero de las que hay que preocuparse es de las empresas que no son tan responsables».