Silicon Valley ha copiado de China la jornada 996 para trabajar más. DeepSeek está logrando lo mismo haciendo justo lo contrario
DeepSeek, una empresa emergente en el ámbito de la inteligencia artificial, ha logrado un impresionante crecimiento en tan solo tres años, alcanzando una valoración de 60.000 millones de dólares y acumulando 173 millones de descargas de su aplicación desde su lanzamiento en enero de 2025. Lo sorprendente es que lo ha conseguido sin adoptar la cultura laboral extrema de la jornada 996, popular en China y cada vez más en Silicon Valley.
El CEO de DeepSeek, Liang Wenfeng, ha revelado en una conversación interna que sus empleados no están sujetos a horas extras, objetivos mensuales ni supervisión tradicional. «Nadie los gestiona. Sin KPI (‘Key Performance Indicator’ o ‘Indicadores Clave de Rendimiento’)», afirmó Wenfeng, según Fortune.
La cultura 996, que implica trabajar de 9:00 a 21:00 seis días a la semana, ha sido criticada por su intensidad, pero sigue siendo vista como un signo de ambición. Sin embargo, DeepSeek ha optado por un enfoque diferente, permitiendo a sus empleados dedicar solo la mitad de su jornada a tareas formales y usar el resto del tiempo como deseen. «En realidad no tenemos una organización, nos mueve una visión», explicó Wenfeng.
Este enfoque ha llevado a Wenfeng a convertirse en uno de los desarrolladores de IA más ricos del mundo, con un patrimonio neto estimado entre 36.000 y 38.000 millones de dólares, superando a figuras como el cofundador de Anthropic, Dario Amodei. La postura de Wenfeng contrasta con la de otros líderes del sector, como Harry Stebbings de 20VC, quien defiende la necesidad de trabajar siete días a la semana para tener éxito.
La flexibilidad de DeepSeek ha sido puesta a prueba por filtraciones de comentarios de Wenfeng sobre la dependencia de China de los chips de Nvidia, lo que llevó a la empresa a pausar su segunda ronda de financiación. A pesar de estos desafíos, Wenfeng sigue confiando en su equipo, describiéndolos como «un grupo de personas muy normales» cuya estructura depende de la confianza más que de los procesos.