La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ha iniciado un ambicioso proyecto para modernizar su sistema de control aéreo mediante la implementación de una herramienta de inteligencia artificial (IA). Esta iniciativa, que comenzó el 21 de septiembre, se está probando en los tres aeropuertos de Washington D.C. y se espera que, de resultar exitosa, se extienda a nivel nacional.
El sistema, conocido como SMART (Strategic Management of Airspace, Routes and Trajectories), está diseñado para prever y mitigar problemas en el tráfico aéreo antes de que ocurran. Según el Wall Street Journal, SMART analiza datos como los horarios de las aerolíneas, condiciones meteorológicas y la capacidad de los aeropuertos para sugerir ajustes en los horarios de salida o desvíos de vuelos, con el objetivo de reducir retrasos y cancelaciones.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, explicó a CBS News que el sistema podría permitir a los planificadores ajustar los vuelos con hasta 45 días de antelación, evitando así inconvenientes para los pasajeros. Aunque actualmente SMART solo ofrece recomendaciones que los controladores pueden aceptar o ignorar, se espera que en el futuro tenga un papel más decisivo en la gestión del tráfico aéreo.
El contrato para el desarrollo de esta herramienta, valorado en 875 millones de dólares, fue adjudicado a Air Space Intelligence. Según Ars Technica, este acuerdo también incluye la sustitución del sistema de gestión del flujo en el centro de mando de Warrenton, Virginia, considerado la «columna vertebral» del control aéreo.
La elección de Washington como punto de partida no es casual. La región ha sufrido incidentes graves, como la colisión en enero de 2025 entre un avión de American Airlines y un helicóptero del Ejército, que dejó 67 muertos. La NTSB culpó a la FAA de algunos fallos en ese accidente, lo que subraya la necesidad de mejoras en el sistema.
A pesar de las expectativas, la implementación de SMART ha generado escepticismo. Ella Atkins, profesora de ingeniería aeroespacial, criticó la falta de transparencia sobre la tecnología detrás de SMART. Además, Robert Mann, consultor de aviación, señaló que aunque el sistema pueda mejorar la planificación, no resolverá imprevistos que ocurren en vuelo.
La FAA enfrenta además una escasez de controladores, lo que ha llevado a la agencia a reducir sus necesidades de personal, confiando en que una programación más eficiente compensará esta carencia.