Una pareja gana 365.000 dólares al año entre los dos en San Francisco. No les llega para un piso de una habitación
En San Francisco, una de las ciudades más caras de Estados Unidos, ganar 180.000 dólares al año por persona no garantiza un nivel de vida cómodo. Este es el caso de Katrine Razniak, reclutadora de LinkedIn, y su pareja Adam Woodbury, ingeniero de software, quienes a pesar de tener un ingreso conjunto de 365.000 dólares anuales, no pueden permitirse alquilar un apartamento de una habitación. A pesar de su presupuesto de 5.000 dólares mensuales para el alquiler, la pareja no ha logrado encontrar un lugar adecuado, enfrentándose a listas de espera interminables y precios exorbitantes.
El mercado inmobiliario de San Francisco se ha vuelto inasequible para muchos, con el precio medio de una vivienda alcanzando los 1,7 millones de dólares. Esta situación ha llevado a la pareja a considerar mudarse a otro estado donde sus ingresos les permitan disfrutar de un nivel de vida más alto. El fenómeno no es exclusivo de San Francisco; ciudades como Nueva York también enfrentan desafíos similares.
El auge de la inteligencia artificial ha creado una nueva élite tecnológica que puede permitirse vivir en la ciudad sin preocupaciones financieras. Empresas como OpenAI y Anthropic han disparado sus valoraciones, generando nuevos millonarios que influyen en el mercado inmobiliario al comprar propiedades a precios elevados. Este fenómeno ha exacerbado la crisis de vivienda, dejando a profesionales bien remunerados como Razniak y Woodbury en una situación precaria.
Además, el costo de vida en San Francisco es un 65,6% más alto que el promedio nacional, lo que ha llevado a muchos residentes a ajustar su estilo de vida, optando por cenas caseras en lugar de salir a restaurantes. La demanda de viviendas sigue siendo alta, pero la construcción de nuevos edificios está estancada, lo que contribuye a la escasez de opciones asequibles.
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