El artificio literario frente a la inteligencia artificial
En los últimos meses, el debate sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito literario se ha intensificado. Se discuten dos cuestiones principales: la capacidad de la IA para reemplazar a los escritores y la apropiación indebida de textos protegidos por derechos de autor. Aunque parecen asuntos distintos, ambos están interconectados, ya que la IA utiliza textos existentes para crear nuevos contenidos.
El aspecto creativo es crucial: ¿qué calidad literaria ofrecen los textos generados por IA? Tras varias pruebas, se han identificado constantes en estos textos, que a menudo utilizan «lenguaje prestado». Este término se refiere a expresiones desgastadas que han perdido su capacidad de emocionar, lo que Isaac B. Singer denominó «carcasas vacías». Curiosamente, esto se asemeja a muchas obras de ficción popular, que recurren a narraciones estandarizadas y estereotipadas.
Además, los textos de IA tienden a ser excesivamente sentimentales, llevando las emociones al extremo sin justificación dramática. Esto ocurre cuando se solicita a la IA que genere cartas de amor, pasajes poéticos o mensajes personales, resultando en textos llenos de clichés y carentes de belleza estética.
Paradójicamente, la IA está ayudando a distinguir entre la escritura mecanizada de los bestsellers y otro tipo de escritura más auténtica. La IA, con su falta de oído lírico, produce textos similares a los de la ficción popular, utilizando «carcasas vacías» y fragmentos que cree emocionantes, pero que son meros intentos de complacer a los usuarios.