El dilema del siglo XXI: ¿Datacentros o hogares?

As AI guzzles water and energy, we are already facing a choice: datacentres or homes? | John Harris

En medio de titulares sobre la sequía en el Reino Unido, los incendios forestales en Europa y temperaturas globales imposibles, la ciudad de Slough se encuentra en el centro de un debate crucial. Conocida anteriormente por ser el escenario de la comedia televisiva ‘The Office’, esta área suburbana a 20 millas al oeste de Londres ahora es sinónimo de la expansión constante de datacentros, gigantescas estructuras que simbolizan el inmenso poder computacional que la tecnología moderna demanda, especialmente debido a la inteligencia artificial.

Los datacentros son ahora un símbolo de los dos problemas más relevantes de este verano abrasador: el calor y el agua. A nivel mundial, la enorme cantidad de electricidad que requieren, generada principalmente a partir de combustibles fósiles, los vincula directamente con la emergencia climática. Además, los procesos de enfriamiento necesarios para sus servidores consumen vastas cantidades de agua, intensificando así las amenazas más aterradoras de nuestra era.

Durante una visita a Slough Trading Estate, un lugar conocido por albergar hasta 40 datacentros, se observó que estos complejos pueden aumentar las temperaturas locales, un fenómeno conocido como efecto «isla de calor». Según una investigación de la Universidad de Cambridge, estos centros pueden elevar las temperaturas en su entorno inmediato hasta 9 grados Celsius.

El crecimiento de los datacentros en Slough está impulsado por su cercanía a Londres y su ubicación estratégica sobre los cables que conectan el Reino Unido con Estados Unidos e Irlanda. Empresas como Equinix, Digital Realty e Iron Mountain poseen y mantienen estos centros, que a su vez sirven a gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Microsoft.

El debate sobre los datacentros no es exclusivo del Reino Unido. En Estados Unidos, se ha convertido en un tema candente en las elecciones de medio término. Estados como Nueva York han impuesto pausas en el desarrollo de nuevos datacentros «hiperescala», y figuras políticas de diversos espectros están cuestionando su impacto ambiental.

Ante la creciente presión sobre las redes eléctricas y el uso intensivo de recursos naturales, la discusión sobre el futuro de los datacentros está lejos de terminar. La pregunta que surge es si podemos seguir permitiéndonos el lujo de expandir estas infraestructuras a costa del bienestar de nuestras comunidades.

Fuente: https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/aug/09/slough-famous-the-office-datacentres-locals-hub-europe

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