España ante la ventana de la inteligencia artificial

España se encuentra en un momento crucial en la revolución de la inteligencia artificial (IA), con una posición estratégica que podría definir su futuro económico y tecnológico. Actualmente, Estados Unidos lidera el campo de la IA con aproximadamente el 75% de la capacidad de cómputo mundial, seguido por China con un 15% y la Unión Europea con menos del 5%. Este dominio en capacidad de cómputo es esencial ya que permite entrenar y desplegar modelos de IA, convirtiéndose en un factor clave de competitividad y poder económico.

La carrera por la IA no solo es tecnológica, sino también física, requiriendo energía, redes eléctricas, centros de datos, semiconductores, suelo, capital y talento. Las cinco mayores tecnológicas estadounidenses invirtieron cerca de 450.000 millones de dólares en 2025, y podrían alcanzar los 770.000 millones en 2026. En contraste, Europa, a través de su iniciativa InvestAI, planea movilizar 200.000 millones de euros, principalmente de compromisos privados, sin un calendario definido, y busca triplicar su capacidad de centros de datos en los próximos cinco a siete años. Sin embargo, el esfuerzo europeo es solo una fracción de lo que invierten las grandes tecnológicas en un solo año.

España, aunque no fabrica chips ni entrena modelos de frontera, tiene razones para involucrarse profundamente en esta revolución. El cómputo se ha convertido en un insumo esencial para toda la economía, y la infraestructura de IA tiende a instalarse cerca de los datos para mejorar la rapidez, eficiencia y seguridad. Además, la productividad, un punto débil de la economía española, podría beneficiarse enormemente de una adopción rápida y de calidad de la IA. Según el FMI, hasta el 60% del empleo en economías avanzadas está expuesto a la IA, y la velocidad de adopción será crucial para determinar el éxito o fracaso económico.

España cuenta con ventajas significativas que pocos países europeos poseen. En 2025, las energías renovables generaron el 55,5% de la electricidad del país. Además, dispone de uno de los mayores sistemas de regasificación de Europa y abundantes recursos solares y eólicos. Sin embargo, para sostener un centro de datos, se requiere un suministro energético constante y previsible. Por ello, se ha propuesto utilizar plenamente la capacidad de importar y despachar gas, revisar el calendario de cierre nuclear y prolongar la operación de las centrales hasta 2040, siempre que cumplan con los requisitos técnicos y de seguridad.

La excelente conectividad de España también es un activo. Los cables submarinos que conectan Norteamérica con Europa llegan a la costa cantábrica, y la conexión con Latinoamérica pasa por Madrid a través de Portugal. Además, el Barcelona Supercomputing Center, con su nueva fábrica de IA construida con tecnología de Nvidia, y la candidatura a una gigafactoría europea, refuerzan la posición de España en el ámbito de la IA.

La relación con Estados Unidos amplifica estas ventajas. La inversión cruzada entre ambos países supera los 213.000 millones de euros y sostiene más de 340.000 empleos a ambos lados del Atlántico. Las empresas estadounidenses han comprometido más de 36.600 millones de euros en infraestructura digital en España hasta 2030, lo que subraya la importancia estratégica de esta colaboración para el futuro de la inteligencia artificial en España.

Fuente: https://www.expansion.com/opinion/2026/10/01/espana-ventana-inteligencia-artificial.html

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