La Casa Blanca estrecha el cerco sobre las empresas de IA para competir con China
Cuando Donald Trump regresó al poder hace un año y medio, prometió un enfoque poco intervencionista en el desarrollo de inteligencia artificial (IA), permitiendo a Estados Unidos “desatar todo el potencial de la IA”. Sin embargo, los rápidos avances de China y las crecientes vulnerabilidades en ciberseguridad han motivado a su Administración a endurecer los controles sobre las empresas punteras de EE.UU. y a preparar restricciones al acceso a los modelos chinos más avanzados.
En junio, Trump firmó una orden ejecutiva solicitando a las empresas presentar sus modelos al gobierno para revisión antes de lanzarlos al público. OpenAI, desarrolladora del chatbot ChatGPT, restringió el lanzamiento de su modelo GPT-5.6 a un grupo de socios evaluados por el gobierno, tras presiones federales. Anthropic, propietaria del servicio Claude, tuvo que retirar sus modelos Fable 5 y Mythos 5 a nivel mundial por una orden de control de exportaciones del Departamento de Comercio, aunque fueron restablecidos semanas después.
La iniciativa Gold Eagle, lanzada por Washington, establece un “centro de coordinación” que colaborará con el sector privado para corregir vulnerabilidades y decidir qué empresas pueden acceder a los nuevos modelos de IA. El objetivo es evitar que adversarios de EE.UU. usen modelos punteros para robar información o acceder a datos no autorizados, algo que la IA puede hacer más rápido que cualquier humano. En el primer mes del Proyecto Glasswing, Anthropic y sus socios identificaron más de 10.000 vulnerabilidades de gravedad alta en sistemas digitales importantes.
Este lunes, la Administración Trump perdió a su tercer responsable de seguridad de IA, Chris Fall, director del Centro para los Estándares e Innovación en IA, quien dimitió apenas tres meses después de asumir el cargo. Aunque no explicó su salida, Axios la relaciona con el debate interno sobre las restricciones a la tecnología.
El modelo chino Kimi K3, desarrollado por Moonshot AI en Pekín, ha superado en algunas tareas a los modelos más avanzados de EE.UU., según plataformas de evaluación de IA como Arena. Esto ha incrementado la preocupación en Washington y Silicon Valley por el rápido desarrollo de la IA china, más barata pero de similar potencia. La Administración Trump ha impuesto restricciones sobre la exportación de chips de alto rendimiento necesarios para entrenar la IA y estudia incluir a varias empresas chinas de IA en su lista negra comercial para potenciar la industria estadounidense y ganar ventaja competitiva frente a Pekín.
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