As demand for Meta AI glasses explodes, it’s harder to avoid creepy recordings
Con la creciente popularidad de las gafas inteligentes de Meta, la preocupación por las grabaciones no consentidas está en aumento. Aunque Meta no es el único fabricante de gafas inteligentes, sus dispositivos son, con diferencia, los más populares. Esto ha llevado a que varios lugares públicos, como escuelas, tribunales y restaurantes, comiencen a prohibirlas. Incluso en eventos tecnológicos como DEF CON 2026, se han vetado las gafas inteligentes sin excepciones, instando a los asistentes a llevar gafas convencionales si las necesitan.
Sin embargo, la efectividad de estas prohibiciones depende de la capacidad del personal de seguridad para identificar las gafas y de la disposición de los usuarios a revelar su uso. Según la Electronic Frontier Foundation (EFF), hasta que no se aprueben leyes de privacidad más estrictas, Meta podría hacer que esta tecnología sea aún más invasiva para mantenerse por delante de sus competidores.
El avance de la inteligencia artificial podría permitir nuevas funciones, como el reconocimiento facial, que elevarían aún más el riesgo de abuso, permitiendo la creación de deepfakes o imágenes íntimas no consentidas. La EFF ha advertido que los fabricantes podrían verse tentados a incorporar estas características a menos que intervengan los legisladores.
Meta ha sido criticada por su falta de consideración hacia los derechos civiles y las implicaciones de privacidad al diseñar nuevas funciones. Recientemente, la empresa eliminó un sistema de reconocimiento facial no lanzado de su aplicación de gafas inteligentes tras ser revelado por Wired y EFF. Mientras tanto, programadores aficionados han estado desarrollando aplicaciones para detectar la presencia de gafas inteligentes y ayudar a las personas a evitarlas.
Estas aplicaciones, aunque no son una solución perfecta, ofrecen una forma de verificar si se están aplicando las prohibiciones o si un dispositivo cercano podría comenzar a grabar en un momento sensible. La sociedad necesita tanto estas herramientas tecnológicas como un marco social que rechace el uso no consentido de estas gafas.