España se enfrenta a un desafío sin precedentes en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La inteligencia artificial (IA) ha llegado para quedarse y promete alterar significativamente la dinámica de la campaña electoral. En un contexto donde la IA generativa es accesible para casi cualquiera, surgen preocupaciones sobre cómo esta tecnología puede influir en la percepción y el comportamiento de los votantes.
La IA no decidirá quién gobernará, pero puede cambiar radicalmente la manera en que los ciudadanos reciben, interpretan y comparten la información política. La amenaza no es solo la posibilidad de que un vídeo falso de un candidato diciendo algo que nunca dijo se vuelva viral. El verdadero riesgo reside en la combinación de contenidos sintéticos, campañas automatizadas y mensajes diseñados para nichos específicos, todo difundido a una velocidad que hace casi imposible la verificación.
En otros países, como Eslovaquia y Moldavia, ya se han observado los efectos de la desinformación impulsada por IA. Antes de las elecciones de Eslovaquia de 2023, circularon audios falsos que hablaban de fraude electoral. En Moldavia, un vídeo manipulado de la presidenta Maia Sandu causó revuelo al mostrarla apoyando a una formación prorrusa. Estos ejemplos subrayan que la eficacia de tales contenidos no depende de engañar a millones, sino de reforzar sospechas existentes en momentos críticos.
Además, la automatización que permite la IA puede generar miles de publicaciones, memes y comentarios en minutos, creando una ilusión de espontaneidad y consenso que no existe. Según el International Panel on the Information Environment, el 80 % de los países que celebraron elecciones en 2024 registraron algún uso electoral de IA, destacando la creación de contenido como el uso más común.
En este entorno, la IA puede servir tanto para informar mejor a los ciudadanos como para hacer que la manipulación sea más barata y difícil de detectar. La pregunta que queda es si estamos preparados para enfrentar este nuevo reto democrático.