La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha calificado de «intolerable y deplorable» el acoso sufrido por unas 50 eurodiputadas y varios eurodiputados a través de imágenes pornográficas deepfake, creadas con inteligencia artificial. Este fenómeno fue revelado por una investigación de la organización Agora Digitale Transformation, presentada en el Parlamento Europeo.
Metsola ha instado a los Estados miembros a garantizar la aplicación efectiva de las nuevas normas europeas que penalizan la difusión de imágenes sexuales no consentidas, incluidos los deepfakes. «Esto no va solo de las imágenes, por muy horribles que sean», declaró Metsola. «Es un intento de atacar a políticas haciendo su trabajo. Fracasará. En vez de humillarnos, nos empodera; y en vez de silenciarnos nos hará hablar más fuerte. Esta no puede ser la nueva normalidad».
La Unión Europea ha aprobado medidas para cerrar brechas legales en este ámbito. Una directiva sobre violencia contra las mujeres obliga a los Estados miembros a tipificar como delito la difusión pública de imágenes sexuales no consentidas antes de junio de 2027. Además, el reglamento de Inteligencia Artificial prohibirá desde el próximo 2 de diciembre sistemas que generen o manipulen, sin consentimiento, imágenes sexuales realistas de personas identificadas.
Sin embargo, la aplicación de estas normas dependerá de las autoridades nacionales, y el marco plantea dificultades para perseguir servicios que operan fuera de la UE. La eurodiputada austriaca Lena Schilling, de Los Verdes, ha sido una de las víctimas y ha denunciado públicamente el acoso. «Estoy lo suficientemente enfadada como para hablar de ello», afirmó. Schilling y la presidenta de Los Verdes, Terry Reintke, están impulsando una petición para que la prohibición de las aplicaciones nudifier se haga efectiva desde diciembre.
El problema no es exclusivo de la Eurocámara. Otra investigación de Agora identificó a 138 mujeres y nueve hombres víctimas de estas aplicaciones en los 27 Estados miembros de la UE. Las mujeres parlamentarias tienen una probabilidad 33 veces mayor de aparecer en estos ecosistemas. La Comisión Europea ha reconocido las lagunas del marco regulatorio y ha pedido a plataformas como Apple y Google información sobre sus medidas para impedir el acceso de menores a estas aplicaciones.
El Ejecutivo comunitario también ha abierto una investigación contra la red social X (antes Twitter) para determinar si mitigó adecuadamente los riesgos asociados a la generación de imágenes sexuales no consentidas. Esta investigación se centra en si X adoptó medidas suficientes para impedir la difusión de contenido ilegal.