Quienes han tenido contacto con Muse cada vez tienen más clara su opinión: la gran promesa de la IA agéntica la está cumpliendo Meta
Meta ha dado un paso significativo en el mundo de la inteligencia artificial con el lanzamiento de Muse, un agente de IA que promete revolucionar la forma en que interactuamos con la tecnología. A diferencia de los modelos de IA tradicionales como ChatGPT, Muse no solo responde a nuestras preguntas, sino que ejecuta tareas complejas de manera autónoma. Eli Tan, un usuario reciente de Muse, compartió su experiencia en The New York Times, donde relató cómo el agente de IA gestionó sus suscripciones y obtuvo un reembolso de 44,99 dólares sin que él tuviera que intervenir directamente.
El impacto de Muse es evidente: en sus primeros 13 días desde su lanzamiento en Estados Unidos, la aplicación ya ha superado los 2,5 millones de descargas, según datos de Sensor Tower citados en Reuters. Esta cifra refleja el creciente interés del público en una tecnología que promete ahorrar tiempo y dinero al usuario promedio, no solo a los desarrolladores. Muse puede gestionar desde reclamaciones de vuelos hasta la organización de viajes, todo a través de una simple conversación en WhatsApp.
Sin embargo, la comodidad de delegar tareas a un agente de IA también trae consigo preocupaciones. Aunque Meta asegura que Muse solicita autorización antes de realizar acciones delicadas, la privacidad sigue siendo un tema candente. Para que Muse funcione, es necesario otorgarle acceso a información personal como correos, calendarios y datos de tarjetas de crédito. Dado el historial de escándalos de privacidad de Meta, muchos usuarios se preguntan si es seguro confiar en que una máquina lo sepa todo de ellos.