La resistencia contra la IA gana fuerza
El mundo está despertando a los peligros potenciales del desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Desde el riesgo de extinción de la humanidad hasta el impacto en los mercados laborales, la privacidad y la seguridad, la preocupación por las consecuencias de esta tecnología está en aumento. En las últimas semanas, la resistencia cívica contra esta carrera tecnológica ha tomado un nuevo impulso, alimentada por nuevas evidencias inquietantes.
Destacados empleados de laboratorios de IA han comenzado a dimitir, atrayendo la atención mediática, pero esto es solo una parte de un movimiento más amplio. En todo el mundo, ciudadanos se movilizan para detener la construcción de nuevos centros de datos, trabajadores de sectores como la educación y la cultura hacen huelgas, y hackers envenenan datos para interrumpir el desarrollo de modelos de IA. Filántropos están financiando proyectos para establecer nuevas regulaciones, mientras que diseñadores crean prendas que interfieren con los sistemas de reconocimiento visual de la IA.
“Claramente estamos viendo a movimientos de resistencia ganar impulso y expandirse en el mundo”, afirma Ayse Gizem Yasar, Senior AI Fellow de la Escuela Normal Superior de París. Thomas Dekeyser, profesor en la Universidad de Southampton, señala que la diversidad de la resistencia es un aspecto novedoso, ya que la IA afecta a un amplio espectro de personas, lo que explica su crecimiento continuo.
En Estados Unidos, las movilizaciones ciudadanas han llevado a que 75 proyectos de centros de datos, valorados en 130.000 millones de dólares, sean bloqueados o retrasados en el primer trimestre de 2026. Este fenómeno es global, con protestas en Europa y otros lugares. La oposición a la instalación de centros de datos es solo la punta del iceberg de la resistencia, que incluye huelgas y ocupaciones de edificios por parte de activistas.
Un estudio de Ipsos revela que en muchas democracias prósperas, como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, predomina la percepción de que la IA trae más problemas que ventajas. Sin embargo, en el conjunto de los 32 países estudiados, la visión positiva aún prevalece, impulsada por el optimismo de chinos, indios e indonesios.
La resistencia cívica ya está teniendo impacto en la política, pero la batalla crucial se libra en el ámbito de los líderes y las grandes empresas, donde la presión ciudadana es menos efectiva.
Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2026-09-13/la-resistencia-contra-la-ia-gana-fuerza.html