La IA había prometido revolucionar la forma de trabajar. Un estudio revela que sus usuarios más fieles han acabado decepcionados
Hace apenas dos años, la inteligencia artificial (IA) prometía revolucionar el mundo laboral. Expertos y gurús aseguraban que su implementación liberaría a los empleados de tareas tediosas, ofreciendo más tiempo libre y asegurando la estabilidad laboral. Sin embargo, un reciente estudio de la consultora Gallup revela que esta promesa no se ha cumplido y que los usuarios más fieles de la IA están cada vez más decepcionados.
El estudio, realizado en colaboración con Bentley University, muestra que el 39% de los empleados estadounidenses considera que la IA hace más daño que bien, un aumento significativo respecto al 31% del año anterior. Solo un 9% de los encuestados cree que la IA aporta beneficios reales a su trabajo, en comparación con el 12% de hace doce meses.
La generación Z, que inicialmente se perfilaba como la gran defensora de la tecnología, ha experimentado un cambio de percepción aún más drástico. Casi la mitad (47%) de los jóvenes de 18 a 29 años opina que la IA complica su trabajo, lo que representa un aumento de once puntos en solo un año. Este grupo, que es el que más utiliza la tecnología, también es el que más desconfía de ella, posiblemente debido al temor de ser reemplazados por máquinas.
El desencanto no se debe al desconocimiento. De hecho, la Reserva Federal de EE.UU. estima que el 41% de los empleados ya utiliza IA generativa en su trabajo, un incremento del 31% respecto al año anterior. Además, el 70% de los estadounidenses afirma entender bien la tecnología, según el estudio de Gallup.
La generación Z, considerada nativa digital, ha visto su entusiasmo por la IA caer del 36% al 22% en solo un año, mientras que su descontento ha aumentado del 22% al 31%. Un preocupante 44% incluso admite sabotear activamente las herramientas de IA en sus empresas. Stephanie Marken, socia sénior de Gallup, sugiere que este escepticismo creciente indica la necesidad de una integración más reflexiva de la tecnología en las aulas y los lugares de trabajo.
El miedo a la pérdida de empleo sigue siendo una preocupación central. Casi ocho de cada diez estadounidenses (79%) creen que la IA reducirá el empleo en la próxima década. En España, un informe de Funcas estima que la IA podría destruir entre 1,7 y 2,3 millones de empleos entre 2025 y 2035, aunque también se espera que genere nuevos puestos de trabajo que actualmente no existen.