Architect of UK’s AI policy quits after Anthropic conflict of interest concerns
El arquitecto de la política de inteligencia artificial (IA) del Reino Unido, Matt Clifford, ha decidido dimitir de su cargo tras la controversia generada por su nuevo empleo en la empresa de IA Anthropic. Este movimiento ha sido calificado por destacados parlamentarios como un «claro conflicto de intereses». Clifford había anunciado recientemente que asumiría un puesto a tiempo completo en la compañía detrás del chatbot Claude, liderando su interacción con gobiernos fuera de Estados Unidos, incluyendo el Reino Unido.
Clifford, quien también ocupaba el cargo de presidente de la Agencia de Investigación e Invención Avanzada del Reino Unido (Aria), una entidad que financia proyectos de ciencia y tecnología de vanguardia, decidió dimitir para evitar que su nuevo rol en Anthropic «se convierta en una distracción» para el trabajo de Aria. En un comunicado, Clifford expresó: «He decidido dar un paso al costado para asegurarme de que mi nuevo rol en Anthropic no se convierta en una distracción del increíble trabajo de Aria». Permanecerá en el cargo hasta el 6 de noviembre con «salvaguardias apropiadas contra posibles conflictos».
La dimisión de Clifford ha sido bien recibida por Chi Onwurah, presidenta del comité de ciencia, innovación y tecnología de los Comunes, quien había manifestado su preocupación en una carta al ministro de IA, Kanishka Narayan. Onwurah destacó la importancia de aclarar «cómo surgió esta situación, qué evaluaciones de conflicto de intereses se llevaron a cabo y qué salvaguardias están en su lugar para proteger la confianza en la gobernanza de Aria».
La situación de Clifford subraya la puerta giratoria entre el gobierno y las empresas de IA. Figuras como el ex primer ministro Rishi Sunak y el ex canciller George Osborne han tomado puestos en empresas tecnológicas como Anthropic, Microsoft y OpenAI. Geoffrey Hinton, pionero en IA, también ha advertido sobre los riesgos de desarrollar inteligencias artificiales cada vez más poderosas, apoyando un proyecto de ley para prohibir la creación de superinteligencias artificiales.