As Australia faces an AI-generated future, a human rights act is needed more than ever
Australia se enfrenta a un futuro dominado por la inteligencia artificial, y la ausencia de una ley de derechos humanos pone en peligro a sus ciudadanos. A pesar del apoyo público, el parlamento australiano no ha logrado legislar adecuadamente estos derechos, lo que podría convertirlos en un recuerdo del pasado justo cuando más se necesitan.
El gobierno ha sido advertido sobre los resultados potencialmente catastróficos de su herramienta algorítmica de financiación para el cuidado de ancianos. Sin leyes que requieran transparencia o derecho de revisión, los derechos humanos corren el riesgo de ser racionados por herramientas de decisión automatizadas y algoritmos opacos.
Aunque algunas regiones como Victoria, Queensland y el ACT han implementado leyes efectivas, a nivel federal, los derechos pueden perderse fácilmente en un entorno moldeado por algoritmos que dicen «no». El gobierno ha propuesto un deber digital de cuidado, pero no aborda adecuadamente la precisión de la información que los ciudadanos reciben.
La herramienta de evaluación automatizada del departamento de envejecimiento, que determina la elegibilidad y el acceso a servicios, ha fallado. En palabras del jefe de WA Health, «sin un camino para la discreción, un pequeño pero vulnerable grupo de personas mayores podría experimentar resultados catastróficos».
Las historias de terror del cuidado de ancianos, reveladas por la comisión real, se han exacerbado durante la pandemia, dejando a los ancianos en situaciones precarias. Aunque el nuevo Aged Care Act reconoce el derecho fundamental a ser tratado con dignidad, los derechos no son plenamente exigibles legalmente, y el acceso sigue siendo racionado por algoritmos y regulaciones.