El Centro Vasco de Inteligencia Artificial (BAIC) ha presentado el tercer Diagnóstico de IA en Euskadi, que confirma la consolidación progresiva de la inteligencia artificial en la industria vasca. Este estudio sitúa el impacto de la IA como uno de los próximos retos para seguir avanzando en su implantación. Según el informe, el 87% de las organizaciones invierte en inteligencia artificial, y una de cada cuatro entidades logra recuperar la inversión en menos de un año.
El uso de sistemas de inteligencia artificial ha crecido significativamente en Euskadi, alcanzando al 21% de las organizaciones de 10 o más personas, frente al 17,4% registrado el año anterior. Este crecimiento de más del 20% en un año refleja cómo la IA está transformando la productividad y competitividad de las empresas vascas.
Durante la presentación del diagnóstico en la sede SPRI, participaron figuras clave como Jaione Ganzarain, viceconsejera de Tecnología, Innovación y Transformación Digital del Gobierno Vasco y presidenta de BAIC, quien destacó la importancia de avanzar hacia una comprensión más profunda del valor generado por la IA en la industria vasca. «La inteligencia artificial seguirá evolucionando y necesitamos entender qué transformaciones está impulsando y cómo contribuye al progreso económico y social de Euskadi», afirmó Ganzarain.
Para lograr una comprensión más completa de los resultados generados por la IA, el Gobierno Vasco y BAIC están trabajando en la incorporación de nuevos indicadores junto con industrias y otros agentes especializados. Este esfuerzo forma parte del Plan de Industria Euskadi 2030 y se concreta en el itinerario BidaIA, diseñado para ayudar a las pymes industriales a identificar oportunidades y pasos para implementar la IA.
El diagnóstico también revela que la IA está dejando de ser una iniciativa aislada para integrarse en mayor medida en la gestión y estrategia de las organizaciones. El 86,9% de las organizaciones analizadas invierte en inteligencia artificial, y una de cada tres dispone de herramientas para supervisar el rendimiento de sus modelos. Esta evolución se traduce en resultados medibles, con una de cada cuatro entidades recuperando su inversión en menos de un año.