Japón pone límites a la IA que replica las voces de los famosos: “La voz es parte de mi identidad; que me hagan decir palabras que yo no quiero pronunciar es doloroso”
Japón ha dado un paso significativo en la regulación del uso de inteligencia artificial (IA) que replica las voces de personas famosas, una tecnología que ha generado preocupación por su capacidad para imitar el timbre, la entonación y la forma de hablar de una persona con solo unas pocas grabaciones. Esta preocupación no es infundada, ya que en internet proliferan versiones de canciones y narraciones que utilizan voces de artistas y actores sin su consentimiento.
El Ministerio de Justicia japonés publicó un informe el 7 de agosto que aborda la utilización no autorizada de la imagen y la voz en el contexto de la IA generativa. Este documento estudia cómo estos usos pueden vulnerar los derechos de publicidad, que protegen el valor comercial asociado a la identidad de una persona. Japón, donde la industria del doblaje y los seiyū tiene una gran importancia cultural y económica, ha visto la necesidad de aclarar cómo deben aplicarse las leyes existentes ante la proliferación de la IA.
El informe no busca prohibir todas las imitaciones creadas mediante IA, sino determinar cuándo se está aprovechando sin permiso del valor económico o identificativo de la voz de otra persona. Japón no cuenta actualmente con un derecho autónomo sobre la voz comparable a un copyright, lo que ha llevado al Gobierno a establecer criterios interpretativos que sirvan de referencia para tribunales, creadores y desarrolladores de IA.
El debate sobre el control de la voz va más allá de Japón. La inteligencia artificial plantea la necesidad de considerar la voz como parte integral de la identidad de una persona, similar a la imagen facial. Si una máquina puede hacer que alguien parezca decir o cantar cualquier cosa, controlar quién puede utilizar nuestra voz se convierte en un problema de identidad personal.
El Ministerio de Justicia japonés creó un comité de expertos en abril para estudiar las leyes actuales y su capacidad para actuar contra la utilización de voces e imágenes generadas mediante IA sin autorización. Aunque Japón no ha creado una nueva ley que reconozca un «derecho sobre la voz», ha establecido que una voz puede quedar protegida por los derechos de personalidad y, en el caso de personajes famosos, por el derecho de publicidad.
Un ejemplo claro es la creación de una voz mediante IA que imite a un actor conocido y su uso sin autorización en un vídeo para obtener ingresos. Esto podría constituir una vulneración de derechos y permitir reclamar una indemnización. Sin embargo, una imitación como parodia o espectáculo podría no tener el mismo tratamiento si el público entiende que no está escuchando a la persona real.
Japón está comenzando a reconocer que el valor comercial de una celebridad puede residir no solo en su nombre o rostro, sino también en su manera de sonar. Megumi Ogata, una reconocida actriz de voz en Japón, ha defendido con contundencia esta idea, subrayando la importancia de proteger la identidad vocal.