Japón pone límites a la IA que replica las voces de los famosos: “La voz es parte de mi identidad; que me hagan decir palabras que yo no quiero pronunciar es doloroso”
Japón ha dado un paso significativo en la protección de las voces de los famosos ante el avance de la inteligencia artificial (IA). El Ministerio de Justicia japonés ha publicado un informe que aborda la utilización no autorizada de la imagen y la voz en el contexto de la IA generativa. Este documento estudia cómo estos usos pueden vulnerar los derechos de publicidad, que protegen el valor comercial asociado a la identidad de una persona.
En Japón, donde la industria del doblaje y los seiyū tiene gran importancia económica y cultural, la preocupación por el uso indebido de voces se ha intensificado. La tecnología actual permite imitar el timbre y la entonación de una persona con solo unas pocas grabaciones, lo que ha llevado a la proliferación de contenidos no autorizados en internet, desde canciones hasta anuncios y vídeos.
El informe del Ministerio no busca prohibir todas las imitaciones creadas mediante IA, sino establecer cuándo el uso de una voz sin permiso constituye una violación de derechos. Japón no tiene un derecho autónomo sobre la voz comparable al copyright, por lo que el Gobierno ha fijado criterios interpretativos para guiar a tribunales, creadores y desarrolladores de IA.
El debate sobre la protección de la voz va más allá de Japón. La inteligencia artificial plantea la necesidad de considerar la voz como parte de la identidad personal, similar a la imagen. La creación de voces de famosos mediante IA sin autorización y su uso comercial puede constituir una violación de derechos, permitiendo reclamar indemnizaciones.
Japón ha comenzado a reconocer que el valor comercial de una celebridad puede residir no solo en su nombre o rostro, sino también en su manera de sonar. Este reconocimiento es clave en un contexto donde la IA puede hacer que cualquier persona parezca decir, cantar o promocionar prácticamente cualquier cosa.