La inteligencia artificial impulsa la medicina aumentada en la nueva era sanitaria
La inteligencia artificial se ha consolidado como una de las tecnologías con mayor potencial para transformar la sanidad. Durante la sesión celebrada en el 25º encuentro de Farmaindustria, titulado «Innovación farmacéutica en un mundo en transformación: salud, competitividad y seguridad estratégica», representantes del ámbito tecnológico, médico, farmacéutico y de los pacientes analizaron cómo estas herramientas están modificando la investigación biomédica, los ensayos clínicos y la práctica asistencial.
La medicina aumentada se refiere a una nueva era en la medicina donde la inteligencia artificial no sustituye a los humanos, sino que aumenta sus capacidades. Este concepto está acelerando la investigación biomédica. Los expertos coinciden en que la inteligencia artificial no está llamada a sustituir a los profesionales sanitarios; está llamada a ampliar sus capacidades mediante herramientas capaces de procesar grandes volúmenes de información y reducir tareas repetitivas. El objetivo final es liberar tiempo para la atención clínica y acelerar la llegada de la innovación a los pacientes.
Conchita Díaz, responsable global de formación en IA de Google, explicó cómo la inteligencia artificial está transformando el descubrimiento de nuevos medicamentos. Tecnologías como AlphaFold han permitido realizar en minutos procesos que anteriormente requerían años de investigación. «Dotar a los científicos y a los médicos de superpoderes, no reemplazarlos en ningún caso es darle herramientas completamente potentes», afirmó. También detalló que estas soluciones permiten analizar la interacción entre proteínas, ADN y otras biomoléculas, así como predecir el comportamiento de potenciales fármacos antes de iniciar fases más avanzadas de desarrollo.
Además, destacó que estas capacidades están abriendo nuevas oportunidades para investigar enfermedades raras y patologías que tradicionalmente han presentado importantes barreras económicas para el desarrollo de tratamientos.
La aplicación de la inteligencia artificial también ha llegado a los ensayos clínicos, agilizando la elaboración de protocolos y facilitando la identificación de pacientes candidatos para participar en estudios clínicos. Díaz explicó que los nuevos modelos multimodales son capaces de analizar simultáneamente imágenes médicas, historias clínicas, pruebas diagnósticas y datos genómicos, permitiendo localizar perfiles compatibles con los criterios de inclusión con mayor rapidez.
La inteligencia artificial también se está incorporando al cribado poblacional, la radiología y la asistencia a procedimientos quirúrgicos. En todos los casos, el objetivo es mejorar la eficiencia de los procesos sin sustituir la supervisión médica. «La inteligencia artificial es el copiloto más potente que vamos a tener, pero nunca va a ser el piloto», señaló Díaz, defendiendo el modelo conocido como human in the loop, que mantiene al profesional sanitario como responsable último de las decisiones clínicas.
En la misma línea, la secretaria general de la Organización Médica Colegial, Dra. María Isabel Moya, destacó el potencial de estas tecnologías para avanzar hacia una medicina más personalizada y eficiente. No obstante, advirtió de la necesidad de mantener una visión equilibrada. «No nos podemos dejar entusiasmar tanto. Hay que tener un equilibrio sensato, no ser ingenuos y no perder el rigor», afirmó. Asimismo, subrayó que la digitalización debe contribuir a recuperar tiempo para la relación médico-paciente. «Yo dibujaría una consulta con una silla en medio, o dos sillones, sin ningún ordenador interpuesto», explicó.
Más allá de la tecnología, los participantes coincidieron en que los principales desafíos son organizativos, educativos y culturales. El presidente del Foro Español de Pacientes, Andoni Lorenzo, defendió el uso responsable de los datos sanitarios para impulsar la investigación y acelerar el desarrollo de nuevas terapias. «No tenemos absolutamente ningún problema en que nuestros datos se utilicen, evidentemente siguiendo todas las regulaciones. Porque entendemos que los datos al final son la esperanza de nuestras enfermedades», aseguró.
Sara Montero, directora general de Lundbeck, destacó la magnitud de la transformación que vive actualmente el sector. «Estamos ante un cambio de paradigma brutal», afirmó.
Durante la mesa también se abordó la necesidad de adaptar la formación universitaria y la capacitación de los profesionales sanitarios a un entorno cada vez más digital. Los participantes defendieron que médicos, farmacéuticos, investigadores e ingenieros deberán trabajar de forma cada vez más integrada. La conclusión compartida por Conchita Díaz, Andoni Lorenzo, Sara Montero y Dra. Moya fue que la inteligencia artificial puede acelerar la investigación biomédica, optimizar los ensayos clínicos y reducir la carga burocrática de los profesionales sanitarios. Sin embargo, su impacto dependerá de la calidad de los datos, de la formación de los usuarios y de una implantación basada en criterios de seguridad, transparencia y rigor científico.