¿Puede uno aprender a enamorarse? La app de citas que ayuda a las personas con discapacidad intelectual
Raquel Frutos, de 33 años, nunca imaginó que una aplicación de citas cambiaría su vida. «Cuando mi psicóloga me recomendó apuntarme a una aplicación de citas, pensé que no tenía nada que perder. En aquel momento me sentía muy sola y mi única motivación era ir a trabajar», relata Raquel. Así comenzó su experiencia con Dinder, una app diseñada específicamente para personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down.
La historia de Raquel es un ejemplo de cómo Dinder está transformando vidas. A través de esta plataforma, conoció a Roberto Espinosa, de 40 años, y juntos han construido una relación basada en la confianza y el respeto. «Al principio no quería darle mi teléfono», confiesa Raquel, «pero, con el acompañamiento de la psicóloga, decidí empezar a hablar con él por el chat de la aplicación». Este enfoque seguro y guiado es uno de los pilares de Dinder, que busca no solo emparejar a sus usuarios, sino también fomentar amistades y habilidades sociales.
Max Roures, fundador de Dinder, explica: «Hasta ahora solo nos habíamos preocupado por su acceso al mundo laboral. Ahora empezamos a hacerlo también de su acceso al ocio, a los amigos, al amor». La app, que cuenta con unos 1.600 usuarios en Cataluña, organiza semanalmente una veintena de actividades, desde ir al cine hasta bailar en eventos como el Brunch Electronik.
El proceso de ingreso en Dinder incluye una entrevista personal y cuestionarios que evalúan la autonomía y las experiencias sexoafectivas de los usuarios. «No se trata de excluir a nadie, sino de hacer grupos más homogéneos», señala Roures. Este enfoque permite que las personas con discapacidad intelectual puedan disfrutar de una vida social plena, un derecho que ha sido reforzado por la Ley Orgánica 2/2020 en España, que garantiza su autonomía en decisiones sobre salud sexual y reproductiva.
Gemma Parcerisa, psicóloga y directora del área de Apoyos de la Asociación Catalana por la Integración y el Desarrollo Humano (AcidH), destaca la importancia de este tipo de iniciativas: «Damos por hecho que todas las personas saben tener una cita y no es así. Lo que nosotros intentamos hacer es dotarlos de habilidades sociales, desde afrontar un primer encuentro hasta hacer amigos, interpretar el rechazo o entender el consentimiento».
Con Dinder, las personas con discapacidad intelectual están encontrando no solo el amor, sino también un espacio seguro para aprender y crecer socialmente.